Martes, 22 Octubre 2019

Fundamentos de la interacción humana en el FECD

LA PAUSA

La Pausa es una elección personal en la interacción humana, dentro de la institución y fuera de ella. Es el espacio de silencio de la mente para prestar atención. Es el intervalo en que la brecha de percepción y acción se amplifica. Es el acceso a un sentir más profundo. La Pausa detiene el juicio. En la Pausa no existe división ni separación. La Pausa detiene el proceso interno de la imaginación-ilusión. La Pausa permite una atención distinta a la del condicionamiento. De ella surge la creatividad, la escucha atenta, la asertividad en la toma de decisiones y la paz. Es la esencia de los principios y valores del FECD. La Pausa es la voz, sin lenguaje ni palabras, que nos recuerda a la sabiduría interior. La Pausa detiene el proceso de la culpa, la queja y la crítica. Permite la desidentificación con uno mismo, el cese de los juicios y demás mecanismos con los cuales se mantiene vigente el mundo de las ilusiones que privilegia lo bueno, sustituyendo lo malo.

El FECD promueve la Alfabetización de la Pausa como una posibilidad de paz en el Ecuador y en el mundo.

· Innovación

Significa crear. Es descubrir. Es transitar en el límite de la incertidumbre, de lo no conocido, de lo no lógico. Es percibir no solo intelectualmente, sino también desde el sentir profundo de la persona y actuar al mismo tiempo desde ahí. Es permitir que surja la sabiduría profunda.

· Integridad

Es la autenticidad de cada ser humano consigo mismo. Es expresar lo que se siente. Es darse cuenta de la verdad propia y actuar desde ahí. Es expresar lo que uno descubre. Es moverse desde lo que se siente hacia lo que se siente. Es otorgar el espacio y el tiempo precisos al intelecto, actuando desde lo experiencial y profundo, a través de la Pausa. Es tomar conciencia de “ser” implicándose en el contexto permanentemente. Es permitir que lo que surge “sea”.

· Escucha Atenta

Es privilegiar la Pausa. Es acompañar el sentir propio con respeto y gentileza, y desde ahí acompañar el sentir de otros. Es prestar atención y devolver con cuidado y precisión lo que el otro expresa. Es dar espacio, tanto a lo explícito o superficial, como a lo implícito o profundo. Es confiar en el otro. Es permitir lo que surge. Es percibir desde lo profundo. Es dar y recibir. Es aprender juntos.